Sujeciones físicas a personas con demencia: avances y desafíos en España
La reducción de sujeciones físicas y farmacológicas en residencias para personas con demencia constituye una prioridad ética y sanitaria. El programa Desatar, promovido por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), ha logrado avances sustantivos al eliminar estas prácticas en casi trescientas residencias de España, favoreciendo mayor movilidad y autonomía dentro de las limitaciones reales de cada persona. En nuestra residencia de mayores en Granada, Residencia Visierra, ya estamos utilizando técnicas alternativas a las sujeciones físicas a personas con demencia.
Más del 60% de las personas que residen en centros geriátricos presentan algún proceso de demencia o pérdida cognitiva. Las sujeciones han generado riesgos significativos y han aportado poco beneficio: la inmovilización se asocia a pérdida de masa muscular, sarcopenia, desequilibrio, úlceras por presión y escaras, entre otras complicaciones. En este marco, la eliminación de prácticas coactivas representa un paso decisivo hacia una atención más respetuosa y centrada en la persona.
Desatar, el programa para eliminar las sujeciones físicas a personas con demencia
El proyecto Desatar ha sido reconocido con premios relevantes, como el de Humanización de la Fundación Humans y el galardón de la Asociación Nacional de Alzheimer y otras Demencias (AFADE). Estos reconocimientos reflejan la calidad del trabajo desarrollado y su impacto en la vida de las personas mayores. La iniciativa ha impulsado una cultura de desinstitucionalización de prácticas coercitivas y ha promovido alternativas de cuidado más humanas y seguras.
Certificación y calidad de la atención
La obtención de una certificación nacional como ‘Centros amigables con las personas mayores con demencia’ se presenta como horizonte deseable para las residencias que han eliminado las sujeciones. Según CEOMA, la certificación exige cumplir 65 estándares adicionales que abarcan organización, espacios compartidos, trato a los usuarios y entorno. Actualmente, diez residencias ya ostentan esta acreditación y otras veinte trabajan para cumplir los requisitos. Este marco de calidad impulsa una atención más integral y centrada en la dignidad.
Desafíos y medidas futuras
Aun cuando se han logrado avances, persiste la necesidad de concienciación y de políticas que favorezcan el cambio de mentalidad en el sector. La humanización del cuidado exige formación continua, supervisión y recursos suficientes para sostener prácticas alternativas a la sujeción, así como la adopción de entornos que faciliten la movilidad y la autonomía de las personas mayores.
Impacto social y económico
Según CEAFA, cinco millones de españoles conviven con Alzheimer, lo que subraya la necesidad de un trato justo y específico. Aproximadamente un diez u once por ciento de la población se ve afectada, con un coste económico estimado en más de 35.000 euros que recae principalmente sobre la familia, además de los costos de cuidados durante las primeras fases de la enfermedad. Una atención más humana podría atenuar este impacto global al reducir complicaciones y favorecer la participación de las personas en su vida diaria.
¿Qué son las sujeciones físicas para personas con demencia?
- Son dispositivos o medidas que impiden o dificultan el movimiento de una persona de manera no voluntaria. Su objetivo es evitar que se haga daño, se escape o se cause lesiones, pero se aplican sin la participación activa o el consentimiento de la persona.
- Ejemplos comunes: cinturones o correas en camillas, barandas o barrotes en camas, fundas para evitar que las personas se caigan de la cama, restrictoras de movimiento en sillas, bloqueos de puertas, muebles anclados para impedir moverse, así como sistemas de inmovilización física.
- En demencia, estas medidas pueden ser utilizadas cuando la persona no entiende el peligro, no puede comunicarse adecuadamente o no recuerda normas básicas de seguridad.
¿Qué diferencia hay entre sujeciones físicas y farmacológicas?
- Sujeciones físicas: se basan en restringir físicamente el movimiento de la persona (cuerpos, muebles, dispositivos).
- Sujeciones farmacológicas (o restricciones químicas): se refieren al uso de medicamentos, como sedantes, hipnóticos, antipsicóticos u otros fármacos, con la finalidad de reducir la agitación, la conducta peligrosa o la resistencia al cuidado, a veces sin necesidad clínica clara de todos los días.
- Diferencias clave:
- Naturaleza: física vs química.
- Objetivo: controlar o impedir conductas mediante restricción física vs modificar el estado mental o la conducta con medicamentos.
- Riesgos: las físicas pueden provocar lesiones por caída, angustia, deterioro de la movilidad; las farmacológicas pueden causar sedación excesiva, confusión, caídas, interacciones con otros fármacos y efectos secundarios a largo plazo.
- Participación y consentimiento: en muchos casos las físicas se aplican sin el consentimiento informado, especialmente en personas con demencia grave; las farmacológicas requieren prescripción médica y supervisión, y también deben evaluarse en términos de beneficio/riesgo.
¿Por qué las residencias de mayores eliminan las sujeciones físicas y farmacológicas a las personas mayores?
- Ética y derechos humanos: se considera que las sujeciones son una restricción de la libertad y la dignidad de la persona. Las residencias modernas priorizan un enfoque centrado en la persona y el respeto a la autonomía.
- Evidencia sobre seguridad y bienestar: hay evidencia de que las sujeciones físicas y, en muchos casos, las farmacológicas, no reducen los riesgos de caídas o de conductas difíciles a largo plazo y pueden empeorar el bienestar, provocar deterioro cognitivo, miedo, depresión y desnutrición.
- Marco legal y normativo: muchos países y regiones han endurecido las regulaciones, exigiendo justificación clínica sólida, revisión periódica y consentimiento, y fomentando alternativas menos restrictivas.
- Calidad de vida: se busca un entorno más seguro mediante diseño ambiental amable (buen iluminación, rutas claras, suelos antideslizantes), personal suficiente y formación en técnicas de manejo de conductas, lo que mejora la experiencia y la seguridad sin restringir libertades.
- Enfoque de cuidado: promover la independencia, la participación en actividades significativas, y estrategias no restrictivas (comunicación clara, rutina predecible, apoyo para moverse, intervención temprana ante signos de agitación).
Alternativas y enfoques que suelen emplearse para evitar o reducir sujeciones
- Diseño del entorno: luz adecuada, señalización clara, puertas y salidas seguras, barras de apoyo, mobiliario adaptable, camas que evitan caídas.
- Personal y organización: ratio adecuada de cuidadores, formación en manejo de conducta, técnicas de de-escalación, planes de cuidado individualizados.
- Intervenciones no farmacológicas: ocupación y estimulación cognitiva, ejercicio físico adaptado, terapia ocupacional, música, terapia de recuerdos, higiene y confort adecuados.
- Planes de atención individualizados: evaluación de riesgos, identificación de desencadenantes de conductas, ajustes en la medicación solo cuando sea estrictamente necesario y con revisión regular.
- Tecnología y supervisión respetuosa: sensores de movimiento, alarmas solo cuando no hay alternativa; vigilancia que respeta la intimidad y la dignidad.
Conclusión
La sustitución de las sujeciones físicas y farmacológicas por enfoques no restrictivos en personas con demencia representa una evolución significativa en la forma de entender el cuidado geriátrico. En España, iniciativas como Desatar, respaldadas por CEOMA y entidades colaboradoras, están marcando un rumbo hacia residencias más humanas, seguras y dignas. La transición requiere compromiso institucional, inversión en infraestructuras y formación. Y, sobre todo, una visión centrada en la persona que priorice la autonomía, la participación y la calidad de vida.
Aunque persisten desafíos prácticos y culturales, la combinación de diseño del entorno, personal adecuadamente formado, intervenciones no farmacológicas y marcos de certificación robustos ofrece una ruta clara para reducir las sujeciones y mejorar el bienestar de las personas mayores con demencia.
En última instancia, la consolidación de una cultura de cuidado que respete la libertad individual, incluso en las etapas avanzadas de la enfermedad, no solo es una cuestión ética, sino una estrategia efectiva para construir entornos residenciales más seguros, más humanos y más responsables frente a la diversidad de necesidades de las personas mayores.

